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Todo Comenzó Por el Fin - Sexo, Drogas y Cine.


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¿Usted sabe quién era Andrés Caicedo?
¿Usted sabe quién era Carlos Mayolo?
¿Usted sabe quién es Luis Ospina?
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En palabras de Luis Ospina los documentalistas filman lo que está en tránsito de desaparecer. De ser así Todo comenzó por el fin es porfinelfin del grupo de Cali y encuentra su desaparición en manos de uno de sus protagonistas.  Sin embargo, la última película de Ospina es su obra cumbre, magna. Un testamento cargado de recuerdos y de lugares transformados o desaparecidos que solo sobreviven en la remembranza de quienes los habitaron y hoy se nos muestran a través del ojo de uno de sus supervivientes.

En Todo comenzó por el fin no se filmó lo que va a desaparecer, se filmó lo desaparecido y lo poco que queda para que la magia sobrenatural del cine lo renueve y haga justicia al pasado de sus protagonistas.


El largometraje inicia como una narración en primera persona que muestra a un Luis Ospina padeciendo un cáncer que por poco lo lleva la muerte. Su voz es la de un moribundo impulsado por la determinación del documentalista serio que es y que reconoce que si Todo comenzó por el fin ha de ser su último filme, debe ser dirigido por él mismo hasta donde el cuerpo aguante. Afortunadamente no ocurrió nada lamentable con la salud del realizador y él mismo recoge los frutos y los reconocimientos de una película en la que viene trabajando, en sus propias palabras, desde los 3 años.


Esta es la historia de un grupo de amigos que se encontraron en los años 70 y trasegaron por la vida, la rumba, las drogas y el cine durante su juventud. Conformado por Andrés Caicedo, Carlos Mayolo y el mismo Ospina, el grupo de Cali o Caliwood da un vuelco al lenguaje cinematográfico del país y crea nuevas narrativas y conceptos como la pornomiseria. Un ejemplo de esto es el falso documental Agarrando Pueblo (1978) codirigida por Carlos Mayolo y Luis Ospina que gira en torno a demostrar como el cine colombiano de la época estaba presentando la pobreza como espectáculo.




Todo comenzó por el fin deja entrever momentos, historias y recuerdos fascinantes de la vida de sus protagonistas apoyado en un material fílmico fascinante además de recoger testimonios de quienes también hicieron parte de esta historia. Charlas, anécdotas  y entrevistas cargadas de admiración, de romanticismo y melancolía,  nos muestran la verdadera historia y personalidades de quienes hoy se recuerdan cargados de una imagen idílica y de estrella pop, como es el caso de Andrés Caicedo, algo que Ospina por amor a la memoria busca corregir en los 208 min que dura el largometraje.



La película es un  manifiesto de amistad, un retrato íntimo de la vida de su realizador sobre una Cali que ya no existe y un Pance en el que ahora corren aguas diferentes. Es el cuento de un lugar lejano donde un cineclub se convirtió en una iglesia cristiana, una casa es demolida y los vicios ahora son lejanos. Es el un punto de convergencia donde los actuales amantes del cine y la literatura Caicediana encuentran, por fin, una verdad sobre lo sucedido y traen a un contexto real un grupo de amigos que dejaron huella en la cultura nacional y nos instruyeron bajo la premisa de que si algo deja verdaderas enseñanzas es el mal ejemplo.

Redacción El Cine







Luis Ospina discurso en #EleganteFICCI56


El #EleganteFICCI56, rindió homenaje al Maestro Luis Ospina el director de cine más importante del país quien a sus 67 años presenta en Cartagena su última obra: Todo comenzó por el fin. Un film desgarrador, exhaustivo y tremendamente  intimo que lo expone como ser humano y autor y en donde deja al descubierto todo aquello que quisimos saber, o solo sabíamos de oídas sobre la historia del ’Grupo de Cali’ o el Caliwood, conformado por Andrés Caicedo, Carlos Mayolo y el mismo Luis Ospina.


El documental está ligado a la salud del director (así como transcurre el proceso de su enfermedad este se va transformando) y también a su corazón, no el físico, sino el que siente, el que sufre y vive de cariño y añoranza por los viejos tiempos, por los que se fueron y ya no están. Todo comenzó por el fin es un reencuentro, un autorretrato y un canto a la amistad.

Queremos compartir con ustedes las emotivas palabras de Luis Ospina a quienes estuvieron presentes en el Teatro Adolfo Mejia de Cartagena la noche de su estreno. 

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"Yo al Festival Internacional de Cine de Cartagena le tengo mucho cariño porque fue el primer festival de cine al cual asistí en mi vida. Eso fue en 1974, hace ya 42 años. Vinimos Andrés Caicedo y yo. Éramos unos jóvenes de 22 y 24 años respectivamente, que acabábamos de publicar el primer número de la revista Ojo al cine y llevábamos varios ejemplares para repartir. Nos hospedamos en un antro de mala muerte de la ciudad amurallada, ocupado casi en su totalidad por una manada de marineros coreanos en chancletas y shorts que fumaban y deambulaban incesantemente mientras esperaban a que un barco de su bandera los repatriara después de que naufragaron en la bahía de Cartagena. El primer día que salimos a la calle le robaron el tiquete de regreso a Andrés. Acto seguido fuimos a Telecom para que Andrés llamara a su mamá y le comprara otro tiquete para que no corriera la misma suerte de los marineros que cayeron en desgracia con el mar.

En esa época el festival era un evento elegantísimo. Los hombres con smoking y las mujeres vestidas con sus mejores galas. La noche de la inauguración nos pidieron a la delegación colombiana subir al escenario y, en medio de toda esa elegancia, nosotros parecíamos moscos en leche. Andrés en bluyines y camiseta y yo, también en bluyines, con camisa de esqueleto. Y, desde luego, con nuestras largas cabelleras. La rechifla del publico no se hizo esperar. Al día siguiente la crónica social de la prensa local se quejó de nuestra desfachatez y fuimos víctimas de toda clase de dardos venenosos.
Luis Ospina y Carlos Mayolo.
Ese año fue memorable porque trabamos amistad con Ofelia Medina (antes de ser Frida Kahlo) y nos enamoramos platónicamente de ella. Los tres íbamos a cine juntos; Andrés se sentaba a un lado de ella y yo del otro. Con la complicidad de la oscuridad del Teatro Cartagena cada uno tímidamente le agarraba la mano castamente. Por Ofelia conocimos a la gran actriz Katy Jurado, quien venía en representación de la película Pat Garrett & Billy the Kid de uno de nuestros directores preferidos Sam Peckinpah. Entrevistamos a Paul Morrissey, director de cabecera de Andy Warhol, que vino a Cartagena para la première mundial de Andy Warhol’s Dracula, una singular película de sangre y sexo. Al regresar a Cali, escribimos al alimón una crónica que publicamos en Ojo al cine bajo el título de XIV Festival de Cine de Cartagena de Indias: un toque de distinción.

Al año siguiente Andrés y yo regresamos y cuál no sería nuestra sorpresa cuando nos topamos a pleno sol en la playa de Bocagrande con la vampiresa y princesa de las tinieblas Barbara Steele, musa de Mario Bava, Roger Corman y Federico Fellini. Cuando la abordamos tímidamente, ella, nos peló los colmillos y nos concedió una entrevista que publicamos también en Ojo al cine.

Ir al festival de Cartagena se nos volvió un vicio. Todos los caleños veníamos en patota y nos quedábamos todos juntos (y revueltos), en hoteles, en los cuales hacíamos rumbas descomunales al estilo de los Hermanos Marx en el camarote de Sopa de pato. Los caleños en esa época éramos como plaga de langosta: una pandilla de jóvenes cinéfilos iracundos. Recuerdo que cuando se exhibió Saló de Pasolini, Carlos Mayolo, quien andaba en una rumba inexpugnable, entró a la sala de cine justamente en la escena en cual los comensales gustosamente comen mierda. Al ver la pasividad de los espectadores ante tal espectáculo, Mayolo insultó al respetable público con palabras de grueso calibre y fue eyectado por la policía del Teatro Cartagena y conducido a una inspección de Policía por escándalo público.

El momento de esplendor del Festival Internacional de Cine de Cartagena fue en los años ochenta, cuando hubo un relevo generacional en la dirección del evento. Don Víctor Nieto le cedió la dirección a su hijo Víctor Enrique. En ese corto verano de la anarquía vinieron Barbet Schroeder, Bulle Ogier, Néstor Almendros, Paul Schrader, Daniel Schmid, Benoit Jacquot, Dominique Sanda, Bernardo Bertolucci y Rainer Werner Fassbinder; este último, acompañado de parte de su séquito habitual, su asistente Harry Baer y el actor Peter Chatel. Los visitantes probaron todas las delicias locales y consumieron, hasta más no poder, todos los paraísos artificiales que se dan en estas pródigas tierras. La mayoría del tiempo Fassbinder se la pasó encerrado en su habitación, dictando entre líneas en una grabadora, el guión de Cocaína de Pitigrilli. Sólo salió en dos oportunidades de su encierro caribeño: la mañana que se estrenó para la prensa su adaptación de Nabokov Despair y la noche de cierre en el Club de Pesca. Siempre se expresó en monosílabos sin dejar de fumar y beber ron Tres Esquinas y sin cambiarse su habitual camisa negra y su chaqueta de cuero negra.

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Yo al Festival Internacional de Cine de Cartagena le tengo mucho cariño porque fue el primer festival de cine al cual asistí en mi vida. Eso fue en 1974, hace ya 42 años. Vinimos Andrés Caicedo y yo.
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En otra edición del Festival compartí honores con Cantinflas como parte del jurado. Aunque él era el presidente del honorable jurado nunca asistió a una sola proyección ni estuvo presente en la deliberación. El único momento en que lo vi fue detrás de bambalinas la noche de la premiación. Cuando lo llamaron a escena, le dirigí la palabra por primera vez y le dije. “Que siga Mimí con el bolero”, citando un diálogo del “Bolero de Raquel”. El cómico me miró desconcertado y se rió. Puedo decir que hice reír al cómico Cantinflas.

En 1981 el festival se inauguró con mi ópera prima Pura sangre, que fue recibida muy mal por su contenido aberrante. Después de la proyección pasamos la noche en blanco rumbiando en el hotel y seguimos derecho a la rueda de prensa. La primera pregunta fue de un crítico, de cuyo nombre no quiero acordarme, quien con su lengua viperina espetó: “¿Cómo hizo usted para gastarse tanta plata para hacer semejante porquería?” Ese crítico ya no existe pero la película sigue viva. Pura sangre no se ha coagulado; se sigue exhibiendo, pirateando y, para las nuevas generaciones de cinéfilos, se ha vuelto hasta una película de culto. Con base en estas historias y otras más en algún momento de mi vida pensé escribir Caliwood Babylon, unas memorias escandalosas de sexo, drogas y cine del Grupo de Cali pero deseché esa idea y en su defecto realicé mi última película Todo comenzó por el fin, la verdadera historia de Caliwood contada por nosotros mismos, que tendrá su estreno nacional en esta edición del FICCI.

Quisiera agradecerle con todo mi corazón y sus tres bypasses al Festival Internacional de Cine de Cartagena, a su directora Diana Bustamante y a todo su simpático equipo, este homenaje en vida que me rinden, tributo que por primera vez se le hace a un director colombiano. Y por primera vez a un documentalista colombiano. Quisiera dedicarle esta estatuilla a mis amigos, vivos y muertos, quienes han hecho posible que yo haya podido realizar 32 películas en estos 46 años de carrera sin traicionarme a mí mismo. Muchas gracias y que siga el baile."

Luis Ospina.




Un asunto de tierras de Patricia Ayala | Por Ángela García


La indiferencia que existe hacia las víctimas del conflicto en el país es grande, es reconocible cuando se deja de lado la oportunidad de poder mostrar a una proporción grande de la población un documento visual que mueva un poco la cabeza de quien lo ve y lo incite a repensar en el contexto de su país y de quienes lo habitan. Lo anterior lo podría llamar como una falta de responsabilidad social de una empresa como Cine Colombia, pero no es la primera vez que pasa y seguramente no será la ultima. No solo es una empresa, es más que eso, es el colombiano que coincide con la película sin tener sospecha alguna de lo que está próximo a ver, se defraudara al pensar que “un asunto de tierras” aludía a alguna película de entretención pasajera, pasado esto la calificara de “aburrida” y con crispetas en mano saldrá del teatro. El conflicto aburre a unos  y a otros duele.


Un documento visual que debería ser casi que obligatorio de ver y conocer como colombianos pasa desapercibido, no le dan la gran importancia que tiene, como sí el problema fuera de una minoría, que realmente no lo es, pues en este caso es el 70% de la gente en Colombia la que ha sufrido directamente la violencia y han sido despojados de sus tierras. Es el reflejo de una parcialización del país, de los que están bien y los que están mal y la ironía de unos individuos que piensan en "acuerdos firmados" como la gran solución. Acuerdos y procesos que resultan vacíos.

Estos documentales se hacen precisamente con el objetivo de visibilizar las diferentes problemáticas que ha dejado el conflicto en Colombia, de dar una voz a las víctimas que pasan imperceptibles para muchos en el país. 
Un asunto de tierras pone al espectador en situación de lo que muchos campesinos tienen que pasar por consecuencias de la guerra y de una ausencia del gobierno en el tratamiento de un problema tan grande para la población rural como es el despojo de sus tierras y el interminable y frustrante tema de restitución.
En un país que busca la paz, el devolver las cosas a sus dueños le da un sentido mayor a este proceso.


El proceso de una restitución de tierras hace la analogía a esa búsqueda de la recuperación de la memoria, de ese lugar al que se perteneció y se quiere regresar, es una búsqueda del arraigo a la tierra sin la mezquindad de lo material pero sí una búsqueda identitaria del lugar donde se creció, del pedazo de tierra que ocupamos y guarda nuestra esencia, es como sí la guerra hubiera borrado pedazos de la vida y entonces obligue a las victimas a vivir con vacíos y sin recuerdos.

“¿Cuál es el espacio mínimo que un hombre necesita para vivir? ¿Dentro o fuera? Fue a partir de sentir mis propios pies en un espacio de 1m por 1m que no pude dejar de pensar el adentro sin el afuera, supe que a partir de ahí. Todo. El movimiento. La medida del deseo no puede ser capturada.” Graciela Sacco 






La sal de la tierra | Wim Wenders - Juliano Ribeiro Salgado


Está en las salas de cine del país La sal de la tierra el documental sobre la obra y visión del mundo de uno de los mejores fotógrafos de la actualidad, el brasileño Sebastião Salgado.

La película dirigida por Wim Wenders (Director de París TexasPina o Tokyo Ga) y Juliano Ribeiro Salgado (Hijo de Sebastião) muestra la visión profunda sobre el mundo que el autor ha descubierto por medio de su obra pictórica. Sí, pictórica, Salgado más que un fotógrafo es un pintor, un artista universal.
  
“Un fotógrafo es literalmente alguien que escribe con la luz. Un hombre escribiendo el mundo con luces y sombras.”
Wim Wenders
La sal de la tierra es la mejor oportunidad para  entender a Salgado desde adentro, en primera persona el autor lleva al espectador por cada uno de sus proyectos haciéndolo parte de lo que busca con sus viajes y sus capturas.

Salgado ha sido criticado por atenuar el dolor a través de la belleza de sus fotos, por “explotar el sufrimiento”. Incluso hay un libro alemán sobre su obra que se titula: El glamour de la miseria. A esto salgado responde: “La gente en los países ricos cree que la realidad corresponde a su vida. Pero la vida de la mayoría de la gente en el mundo, en Brasil, Colombia, India, África o China, del 80 % de la humanidad, no es sencilla. Yo quería contar historias. Y viniendo de dónde vengo, ¿qué otras historias quieres que contara? Yo quiero mostrar las cosas como son”.

La sal de la tierra es una película impresionante un gran obra que consideramos hay que ir a ver pues aún hay mucho que no hemos visto y voces, como la de Salgado, que no hemos escuchado, dejamos a continuación algunos fotogramas de la película y fotografías suyas para que puedan entrever una pequeña parte de la magnífica producción que esta hoy día en las salas de cine de nuestro país.





Lo que vi me emocionó profundamente, especialmente esta imagen, el retrato de una mujer tuareg ciega. Aun me provoca lágrimas aunque la vea todos los días,pues, desde entonces,está colgada sobre mi escritorio.

Ya sabía algo de Sebastião Salgado. Realmente le importaban las personas. Esto significaba mucho para mí. Al fin y al cabo, las personas son la sal de la Tierra.





Programación Festival de Cine Francés 2015


Vuelve uno de los festivales mas importantes del cine a nivel nacional, el Festival de Cine Francés que en esta oportunidad rinde homenaje a Benoit  Jacquot, autor de más de 20 películas y uno de los directores franceses más reconocidos a nivel mundial. Del 16 de septiembre al 31 de octubre en las principales ciudades de Colombia podremos ver las mejores producciones francesas clásicas y contemporáneas. 



¡Buen viaje interior!
















Amy el documental sobre Amy Winehouse


Amy el documental sobre Amy Winehouse dirigido por el cineasta británico Asif Kapadia nos muestra una parte desconocida de la vida y la trayectoria artística de una de las cantantes más destacadas de los últimos tiempos. La cinta incluye grabaciones nunca antes escuchadas y material visual inédito. Aún no hay fecha de estreno en nuestro país pero queremos acercarlos a esta producción por medio de  su tráiler oficial.


“No soy una chica intentando ser una estrella o intentando ser alguna otra cosa aparte de música. No creo que vaya a ser muy famosa, no creo que pudiera soportarlo. Probablemente enloquecería”
Amy





The act of Killing – Oficializar la masacre || Joshua Oppenheimer Indonesia 2012


En 1965, el gobierno indonesio fue derrocado por los militares. Cualquier opositor a la dictadura militar podía ser acusado de comunista. Los miembros de los sindicatos, los campesinos sin tierra, los intelectuales y los inmigrantes chinos en menos de un año y con ayuda directa de los gobiernos occidentales fueron asesinados.

El ejército usó a los paramilitares y gánsteres para las matanzas. Estos hombres hoy día están en el poder y persiguen a sus opositores desde ese entonces. Cuando conocimos a los asesinos, nos contaron con orgullo las historias sobre lo que hicieron.

Para entenderlos, les pedimos que recrearan escenas de las matanzas.

Así inicia The act Of Killing, uno de los mejores documentales de los últimos años en donde se evidencia el papel de grupos paramilitares y gánster que con el visto bueno del gobierno llevan a cabo la persecución y muerte de  miles de “Comunistas” en 1965 en Indonesia.

El protagonista del documental es Anwar Congo un paramilitar (como los que tenemos nosotros en Colombia, se podría decir que es como un Carlos Castaño) quien en su juventud fue uno de los causantes de miles de asesinatos después de la toma del poder por las fuerzas militares del país. Para situar un poco la situación lo que sucedió la historia a grandes rasgos es algo así: En  1965 el partido comunista de Indonesia busca dar un golpe de estado, los militares no lo permiten y utilizan esto como excusa para iniciar la persecución de todos los enemigos del gobierno y sospechosos que puedan hacer daño al régimen existente, la persecución de células “socialistas” sigue hoy día.



El papel de Anwar Congo la voz cantante del documental es primordial, han pasado décadas desde las masacres y hoy cuenta su historia y sus experiencias con una naturalidad insultante, como si quitar la vida a otra persona fuera un acto tan simple como ir de fiesta o lavarse los dientes. Esta es sin duda una característica de sus confesiones, resulta increíble escucharlo decir que en las noches, luego de matar a centenares de personas, salía a bailar, a tomar éxtasis y fumar marihuana para poder soportar lo que había hecho durante el día, para poder sentirse feliz.

“Tus crímenes”, dice, “no son crímenes hasta que los ves reproducidos en una pantalla, ficcionalizados. Es en ese momento cuando te sientes culpable”.


Cada una de las historias contadas por Anwar raya con la fantasía de la barbarie y la impotencia del espectador, sus confesiones son demasiado fuertes e inescrupulosas y quien ve la película no sabe en qué parte del mundo un asesino de tal magnitud puede llegar a ser parte del gobierno que dice trabajar por el país.


Joshua Oppenheimer de una forma brillante hace que los protagonistas de la historia entiendan la magnitud de la maldad que han causado al hacerlos actores de sus propias vivencias. A través de la teatralidad y de la puesta en escena del pasado, llegan a ser sus propios asesinos y sus propias víctimas. Cada escena recreada libremente por sus protagonistas reales pone al descubierto los secretos y el funcionamiento de organizaciones que con el paso de los años son tan oficiales y políticamente activas como la policía o el ejército, sin contar que son más temidas y tienen nexos ilícitos con negocios como el juego y la extorsion a comerciantes y personas del común.


Lo que vemos en el documental es la oficialización de la degeneración política y social, de la delincuencia común, y de organizaciones que están dispuestas a seguir asesinando a quienes pongan en peligro el orden establecido.

El papel de los medios de comunicación también es fundamental en el desarrollo de la historia,  Ibrahim Sinik otro de los protagonistas del film que tiene mucho que ver con las ejecuciones, es el autor intelectual de miles de muertes. Ibrahim cuenta como un simple giño puede convertirse en la orden para torturar y asesinar a quienes creen sospechosos, descaradamente confiesa como tenia cuadernos con nombres de quien debía asesinar, sin contar que él es director del periódico que ciega a la opinión pública y les hace pensar que lo que esta sucediendo es normal y totalmente justo. ¿Si nosotros somos el gobierno y queremos lo mejor para el país por qué pensar que los asesinatos de nuestros enemigos es algo malo?

Cuando la prense local supo que se estaba haciendo una película sobre la persecución a comunistas en indonesia la televisión nacional decidió entrevistar a Anwar Congo y a sus compañeros. Esa entrevista es el símbolo de cómo el gobierno indonesio justifica la masacre en un país donde no existe el perdón ni la reconciliación. No se trata de que los hijos de los comunistas no quieran vengarse por la muerte de sus seres queridos, simplemente no pueden hacerlo.
The act Of Killing es un documental desgarrador, de una frialdad absoluta donde el desprecio por la vida y la libertad es desde 1965 y ahasta a la actualidad una característica del Gobierno indonesio. En este documental veremos la maldad oficializada, el asesinato justificado por la ley y como un país pierde su libertad en manos de criminales al servicio de intereses personales y extranjeros.

Desolador, opresivo y humillante The act Of Killing es un documental que todos debemos ver, cualquier parecido con Colombia es una dolorosa coincidencia.

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